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Aquel si viene o no viene

Aquel sí viene o no viene,
aquel si sale o no sale
en los amores no tiene
contento que se le iguale.

Aquel estar aguardando
si las once o doce son
y a veces sin ocasión
estarse desesperando
y aquel «¿en qué se detiene?»,
«si puede, ¿cómo no sale?»,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.

Aquel «ahora vendrá»
que enciende más el deseo
contento de amor no creo
jamás se igualará
y, aunque del esperar viene
todo el remedio que vale,
basta saber que no tiene
contento que se le iguale.

Aquel si a pasar acierta
con un rasgado sospiro
y amor hacer de aquel tiro
que esté la dama a la puerta
y aquel morir se le ordene,
si a velle luego no sale,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.

Aquel tardar del galán
cuando la dama le espera,
que de esperar desespera
de cuantos vienen y van
y por ver si le detiene
otra que más que ella vale,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.

Aquel concertado juego
de hablar el galán y dama
encendido en viva llama
de aquel amoroso fuego,
aquel hacer que ella pene
para que más le regale,
que en los amores no tiene
contento que se le iguale.

Anónimo. Poesía del amor español. Editado por Roque Esteban Escarpa. Zigzag, 1941. 161. 

Anónimo. La verdadera poesía castellana, floresta de la antigua lírica popular. Editado por Julio Cejador y Frauca. Vol. IV. Madrid: Rev. de Arch., Bibl. y Museos, 1923. https://archive.org/details/laverdaderapoes04ceja/page/156/mode/2up?q=aguardando.

Como un adolescente

Como un adolescente
saco otra vez mis libros de poesía
y te busco las más tristes,
las tiernas, las románticas, las líricas.

Como un adolescente
me paso recordando tu mirada,
tu voz y tu sonrisa,
nuestras manos temblande entrelazadas.

Como un adolescente
el corazón palpita más ligero
si unos breves minutos
furtivamente conversamos, quedo.

Como un adolescente
me desvelo pensándote en las noches;
y cuando al fin me duermo
sueño que se unen nuestros corazones

Como un adolescente...
y ya estoy agobiado por los años.
Mas, a pesar de todo,
con alma y corazón te estoy amando.

Desconocido

Noël sous les tropiques

Sobre la arena tumbado,
rodeado por la mar,
bajo un cielo de escenario
me vengo a despertar.

Lejos de mi bella patria
que diciembre ablanca,
estoy en el paraíso
sólo y sin amigos.

Navidad con sol,
aunque tropical,
Navidad con sol
de verdad no es Navidad.


En mi Navidad de antaño,
ante mí bailaba
la casa en su manto blanco,
el pino cantaba.

Pero en casa de estos niños
no hay chimenea
do posar tranquilos
sus zapatitos que esperan.

Navidad con sol,
aunque tropical,
Navidad con sol
no es la pura Navidad.

Me han dicho que Papá Noel
jamás será negro,
y por eso allá va mi fe
volando en el cielo.

Sobre mí, en la oscuridad,
una estrella brilló:
es la misma que por allá
tu corazón miró.

Navidad con sol,
aunque tropical,
Navidad con sol
al menos es Navidad.

A un cráneo

Tiempos há que tu lámpara encendida
esparció en tu cerebro agonizante
los fulgores postreros de tu vida:
tiempos hace también que está extinguida
y te dejó la muerte su semblante.

Tú, cráneo, entonces de vigor repleto,
hoy memoria no más de tu escombros,
me pareces tan pálido y escueto
que me figuro ver el esqueleto
que allá en la fosa te llevó en sus hombros.

Tus órbitas sin luz no dicen nada,
nada tus yertos maxilares juntos;
pero hay en ti una muda carcajada,
que es risa eternal de los difuntos
de ver la humanidad tan desgraciada.

No sé si de la vida en el torrente
llegaste hasta sus hondos precipicios;
no sé si las arrugas de tu frente
fueron rastros del tiempo o simplemente
las huellas prematuras de tus vicios;

tan sólo sé que no tuviste losa
que marcara los años de tu vida,
que no tuviste un padre o una esposa
que vertiera a los bordes de tu fosa
las lágrimas de aquella despedida.

Nada hay en ti, sino la sombra fría;
tu aspecto sepulcral es un momento,
huella no más de los que fuiste un día.
En esa obscura cavidad vacía
sólo existen los hálitos del viento...

¡Mas no!, que no es la sombra ni es el viento
los que acompañan de tu suerte el frío;
pues donde fulguraba el pensamiento
miro algo que en constante movimiento
trabaja en el rincón de tu vacío;

pues por afinidad desconocida,
emblema de la industria de tus horas,
recuerdo de lo frágil de tu vida,
una araña en tu cráneo está escondida
y extiende sus hamacas tembladoras...

Anónimo